Queremos dedicar este cuento a las familias
que participan en Vacaciones en Paz, por su solidaridad, compromiso y
sacrificio en hacer felices a los niños del desierto, por ser parte de su
crecimiento como personas.
A todos los niños y niñas saharauis, por
vuestra sonrisa constante, hacéis cambiar nuestra forma de ver el mundo. De
vosotros aprendemos a reconstruir la palabra felicidad.
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